Ni la cámara, ni el ordenador estaban estropeados, si no que era otra la tarjeta en la que tenía las fotos......ejem.....si, no digáis nada que ya lo sé. Una vez solucionado el jeroglífico cerebral, os enseño el vestido que os dije. La dueña de la tienda (una mujer encantadora a la que agradezco que me dejara sacar las fotos), me dijo que acababa de llegar el día anterior de Ibiza, todo hecho a mano, se me calló la babilla hasta el suelo.
Os pongo el detalle de la cintura, no le pregunté el precio, pero estoy segura de que valía lo que pidieran y más.